Aceites Vegetales: Aceite Puro de Hipérico

Aceite puro de Hipérico:  Ayuda a la cicatrización y curación de heridas

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El hipérico es una preciosa planta cuyo compuesto que le otorga su valor terapéutico más destacable es la hipericina. La hipericina inhibe la acción de la enzima “dopamina b-hidroxilasa”, lo que provoca un aumento de la dopamina y la serotonina (mejora el humor) a la vez que disminuye la cantidad de adrenalina, por lo que relaja. Por todo esto, el aceite de hipérico está muy recomendado para aplicar con ligeros masajes sobre el pecho, cuello y muñecas en casos de depresión o decaimiento.

Combina muy bien con el aceite esencial de Palmarosa, Lavanda o Ylang Ylang, ya que estos 3 tienen propiedades relajantes. También se puede ingerir disolviendo una cucharadita en el zumo natural o la infusión 2 ó 3 veces al día.

Hypericum perforatum es una planta medicinal con múltiples aplicaciones. Por ejemplo, su aplicación tópica sirve para acelerar la cicatrización de las heridas

Aceites Veg.: Aceite Puro de Rosa de Mosqueta

Aceite puro de Rosa de Mosqueta: Cicatrices y estrías

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Regenera los tejidos:  De hecho es el regenerador de la piel más potente que se conoce. De ahí que cada vez más cirujanos lo empleen para tratar la piel tras una cirugía o en casos de quemaduras, cicatrices, estrías, úlceras, arrugas y cualquier condición en que la piel necesite regenerarse.

Estimula la producción de colágeno y elastina:  Aporta firmeza y elasticidad de la piel y del tejido conjuntivo.

Atenúa las cicatrices de cualquier etiología: Aunque sean antiguas, hipertróficas, queloides, producidas por acné o varicela, operaciones quirúrgicas o  accidentes.

Hidrata y combate el envejecimiento:  Asimismo previene los signos de fotoenvejecimiento mediante la autogeneración de melanina.

Redistribuye la pigmentación de la piel:  Ayuda a corregir los problemas cutáneos debidos a una sobreexposición al sol, entre ellos las manchas solares y uniformiza el tono de la piel de todo el cuerpo.

Previene el cáncer cutáneo: Y lo hace a través de varios mecanismos. Por ejemplo, activando la autogeneración de melanina o minimizando los efectos negativos de la radiación ultravioleta gracias a su reconocida capacidad antioxidante y neutralizadora de radicales libres.

Mejora la circulación sanguínea: El aceite de rosa mosqueta acelera y regula el ritmo de microvascularización, es decir, mejora el flujo sanguíneo y la reposición de sustancias nutricionales de las zonas en las que se aplica.

Tiene propiedades antiinflamatorias y es energizante, además de restaurar y proteger el cabello.

la autora

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